El caso del tiempo faltante
Aproximadamente a las 7:30 de la ma帽ana del martes 23 de junio de 1959, Chet Craig, director de la planta central de Norris Company, sac贸 su autom贸vil de la cochera de su casa en los suburbios y se dirigi贸 a la planta ubicada a unas seis millas de distancia, justo a las orillas de la ciudad de Midvale. Era un hermoso d铆a. El sol brillaba, y soplaba una brisa fresca. El trayecto a la planta tomaba unos 20 minutos y a veces esto daba a Chet la oportunidad de pensar sobre los problemas de la planta sin interrupciones.
The Norris Company era propietaria y operaba tres plantas de impresi贸n. Norris disfrutaba de un negocio comercial a nivel nacional especializ谩ndose en impresiones de color de alta calidad. Era una compa帽铆a bien constituida con unos 350 empleados de los cuales casi la mitad estaban empleados en la planta central que era la m谩s grande de los tres centros de producci贸n de Norris. Las oficinas centrales de la empresa tambi茅n estaban ubicadas en el edificio de la planta central.
Chet hab铆a empezado con Norris Company como coordinador en su planta de la regi贸n oriental en 1948 cuando acababa de graduarse de la Universidad Estatal de Ohio.
Tres a帽os despu茅s Chet ascendi贸 al puesto de supervisor de producci贸n y dos a帽os m谩s tarde lo nombraron asistente del director de la planta este. A principios de 1957 lo transfirieron a la planta central como asistente del director de la planta y un mes despu茅s se convirti贸 en director de planta cuando el individuo que ocupaba el cargo se retir贸 Pv茅ase.
Chet estaba de muy buen humor mientras se relajaba ante el volante. Conforme su autom贸vil avanzaba a mayor velocidad el zumbido de los neum谩ticos sobre la calle reci茅n pavimentada se iba desvaneciendo al quedar atr谩s. Tuvo varios pensamientos y se dijo:
“脡ste ser谩 realmente el d铆a para hacer cosas”.
Comenz贸 a repasar el trabajo del d铆a primero un proyecto luego otro tratando de establecer prioridades. Despu茅s de unos minutos decidi贸 que la programaci贸n de la unidad abierta era probablemente lo m谩s importante y sin duda lo m谩s urgente. Frunci贸 el ce帽o por un momento al recordar que el viernes el vicepresidente y director general le hab铆a preguntado casualmente si hab铆a pensado m谩s en el proyecto. Chet se percat贸 de que no hab铆a pensado mucho en eso 煤ltimamente. Hab铆a tenido la intenci贸n de ponerse a trabajar en esta idea desde hac铆a m谩s de tres meses pero siempre parec铆a surgir algo m谩s.
“No he tenido mucho tiempo para sentarme y trabajar realmente en eso” se dijo “m谩s vale que me apresure y me ocupe del asunto hoy mismo sin falta”. As铆 empez贸 a establecer los objetivos procedimientos y pasos para poner en marcha el proyecto. Sonri贸 al revisar los principios incluidos y calcul贸 aproximadamente los ahorros anticipados. “Ya era hora” se dijo. “Deb铆 dar seguimiento a esta idea desde hace mucho”. Chet record贸 que hab铆a concebido la idea de programar la unidad de terminaci贸n abierta hac铆a casi un a帽o y mediojusto antes de dejar la planta este de Norris. Hab铆a hablado al respecto con su jefe Jim Quince director de la planta este en ese entonces y ambos estuvieron de acuerdo en que val铆a la pena trabajar en ello. Almacen贸 la idea temporalmente cuando lo transfirieron a la planta central un mes m谩s tarde.
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